sab 8a. Ord. año impar desp Pentecostés (Id=367)

Antífona de Entrada

Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras; y pues eres mi baluarte y mi refugio, acompáñame y guíame.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor nuestro, que prometiste venir y hacer tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos la rectitud y sinceridad de vida que nos hagan dignos de esa presencia tuya.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Le doy gracias al que me ha concedido sabiduría

Lectura del libro del Eclesiástico
51, 17-27

Te doy gracias y te alabo, Señor, y bendeciré tu nombre para siempre. Desde mi juventud, antes de torcerme, decidí buscar abiertamente la sabiduría, la busqué y hasta el fin de mis días la perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el camino recto, pues desde mi juventud seguí sus huellas; tan pronto como le presté oídos, la recibí y obtuve una gran instrucción. La sabiduría me ha hecho progresar, por eso glorificaré al que me la concedió.
Decidí ponerla en práctica, busqué ardorosamente el bien y no quedé defraudado. Luché por ella con toda mi alma, cumpliendo cuidadosamente la ley. Levanté mis brazos hacia el cielo y deploré conocerla tan poco. Concentré en ella mis anhelos y con un corazón puro la poseí. Desde el principio ella me conquistó, por eso jamás la abandonaré.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 18

Los mandatos del Señor alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.

En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal que gotea.
Los mandatos del Señor alegran el corazón.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente. Háganlo todo dando gracias a Dios Padre por medio de Cristo.
Aleluya.

Evangelio

¿Con qué autoridad haces esto?

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
11, 27-33

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron:
"¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?"
Jesús les respondió:
"También yo les voy a hacer una pregunta. Contéstenme y yo les diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme".
Ellos se pusieron a razonar:
"Si decimos que de Dios, dirá: "Entonces, ¿por qué no le creyeron?" Pero ¿cómo vamos a responder que era de los
hombres?"
Tenían miedo a la gente, pues todos consideraban a Juan como profeta. Así que respondieron a Jesús:
"No lo sabemos".
Entonces Jesús les replicó:
"Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago estas cosas".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que este sacrificio, Señor, nos purifique y nos renueve a obtener la recompensa eterna, prometida a quienes cumplen tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La alabanza, don de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

El Señor colmó el deseo de su pueblo: comieron y quedaron satisfechos.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, aviva cada vez más en nosotros el deseo de recibir este pan eucarístico, por medio del cual nos comunicas tú la vida verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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